La belleza femenina inspira deseo, los ojos me brillan y los instintos más ocultos se desatan, por qué, no lo sé, solo puedo decir que una mirada, una sonrisa, un cuerpo... Deseo, esa es la palabra que lo define todo.
Entonces... Es cierto el tópico?
El ser humano vive de instinto, no deja de ser un animal, de hecho es el animal que más anhela el sentimiento de placer, porque lo degusta como ningún otro, siempre antepone excusas, pero es algo arraigado a él, es inevitable. Nos encanta sentir la perversión, rebosamos sexualidad y no debemos reprimirla.
Pero... Qué hay de las historias de princesas?
La sangre es roja, sería un buen resumen, aunque en su favor he de decir algo, creo en la magia, pero en el sentido literal de la palabra, para mí la magia se esconde tras un nombre de mujer y en un instante preciso, cuando el deseo inalienable se mezcla con la admiración por una mente maravillosa. N hay nada más abrumador que el momento en que reconoces tu inferioridad, porque no hay nada mejor que saberse inferior, es ahí cuando el deseo se convierte en fascinación, admiración, cuando las princesas existen porque se les rinde pleitesía.
No se trata de resolver ecuaciones, se trata de que te sorprendan de tal manera que quedes indefenso ante ellas,superado, que el reto no sea salvar su belleza salvaje y delicada sino su mente, conquistarla y ver que esa mirada de deseo es mutua, que ya no es solo deseo sino algo más, eso, señores es magia y es lo mejor que le puede pasar a nadie. Me encanta definir ese momento como:
"deseo, peligro".