Nunca había sido capaz de sentir paz nadando, siempre llevaba mal la respiración, estaba preocupado de no chocar con el señor que malnadaba a mi lado o de no ir muy lento para el superman que se postraba en mi calle, pero hoy todo era tranquiladad, la mitad de las calles vacías y una compenetración total, respiración y agua eran calma absoluta, de tal manera que me evadí, como un escritor romántico anhelando el feudalismo.
Comencé a pensar similitudes entre la larga raya azul marino del fondo de la piscina y el camino que recorres en tu vida, en como vas y vienes duranto 50 veces, como si cada vuelta fuera un año que vamos cumpliendo.
Empiezas con calma, descubriendo sentimientos, como el bebé que empieza a analizar el mundo que lo rodea, cuando llevas unos pocos largos todo es felicidad e inocencia, como un niño que sólo quiere jugar en el parque, a los 15 o 20 largos dudas, te sientes cansado pero no, porque estás en paz con el agua, todo va genial, pero las piernas duelen, el eterno qué hacer de la adolescencia...
Y sin embargo poco a poco maduras y disfrutas, aprovechas cada brazada como cuando aprendes a apreciar la vida, con sus cosas buenas y su cosas malas, sus idas y venidas, cuando sabes que los reveses están ahí y siempre van a venir, de un lado u otro, los contratiempos están para mostrate el camino, para decirte, oye, "chaval", esto es "the real life", sino te gusta coge la pastilla azul y vete con Alicia y su conejo.
Y hoy he degustado la vida, he pensado en mí, en mis sentimientos con el mundo que me rodea, he pensado en mis amigos, en mi vida y en si estoy contento en cómo soy con 25 años, que no todo es tan malo como a veces pienso pero siendo consciente que debo madurar y mejorar.
En fin, HE PENSADO, llevaba tiempo sin hablar conmigo mismo, hoy ha estado bien, hoy ha habido tranquilidad.


