jueves, 5 de enero de 2012

Deep inside me

Nunca jugamos a ser Hansel y Gretel, lo nuestro no era jugar a dejar miguitas de pan para recordar el camino de vuelta, era escapar de las olas, correr tan rápido como pudiéramos para evitar que nuestras huellas fuesen borradas.

Pero pasó, recuerdo aquel abrazo melancólico en medio de una plaza abarrotada, aquella secuencia de pareja digna de Sofía Coppola y su Lost in Traslation, aquella en la que el director fija su cámara en un simple abrazo, en el acercamiento de dos cabezas de mirada triste y ojos llorosos, en lo que todo lo que les rodea se difumina porque nada hay más importante que un adiós, porque, como decía Calamaro, todo lo que acaba, termina mal, sino, es que no ha terminado.

Sin embargo, ya no son sentimientos profundos lo que me acechan, sino recuerdos de tiempos pasados y, como recuerdos que son, uno siempre conserva los buenos momentos, las sonrisas, las miradas tiernas, los momentos especiales. Pasajes aleatorios que te asaltan en mitad de lo inesperado, en momentos inesperados.

Es entonces cuando comprendes la relación entre amor y dolor, porque a veces amar duele, y cuando lo que te une es la distancia, cada km que te separa es un paso más hacia una posible rendición. Pero no todo es sufrimiento ni penas, el contrapunto al dolor es la insana locura que todo lo envuelve, y en los casos a distancia, durante un tiempo todo es más intenso y mágico. Al fin y al cabo consigues llevarte un pedazo de la otra persona, para siempre, al igual que tú darás un pedacito de tu ser como recuerdo.

Siempre nos quedará París.

1 comentario:

Laura dijo...

He recordado las horas que hemos pasado en aeropuertos y estaciones de autobuses, en aviones y autobuses. Pero si he recordado alguna en especial, ha sido la del aeropuerto de Madrid. Sé que no hace falta que te diga nada más, sé que sabes todo lo que eso conlleva...

Y si, el amor duele y más cuando sabes que es el final, cuando te ha dado tiempo a pensarlo y ya no puedes negarlo.

Creo que estábamos locos, que cuando estábamos juntos no había nadie más y el resto del mundo se difuminaba. Esa magia es imposible de transmitir en la distancia...

Yo he llorado por nosotros más que por ellos. Me he sentido tan identificada al principio, he recordado tantos momentos y sobretodo, tantos sentimientos...

Gracias por hacerme descubrir esta peli y por todo lo demás...

Lauri