Se apagó, el eco efervescente de aquella canción,
diluyó, el sonido insostenible de esa maldita voz.
Desgarró, los destellos de sus ojos al mirar al sol,
escondió, odio, ira, fuego y rabia todo en su interior.
Congeló, con sus manos y sus dedos la estrella polar,
incendió, con su ira enagenada las olas del mar.
Desinfló, una a una las nubes del cielo sólo por jugar ,
liberó, cien guerreros del infierno y vienen a matar.
diluyó, el sonido insostenible de esa maldita voz.
Desgarró, los destellos de sus ojos al mirar al sol,
escondió, odio, ira, fuego y rabia todo en su interior.
Congeló, con sus manos y sus dedos la estrella polar,
incendió, con su ira enagenada las olas del mar.
Desinfló, una a una las nubes del cielo sólo por jugar ,
liberó, cien guerreros del infierno y vienen a matar.
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