jueves, 5 de mayo de 2011

bilis

Se apagó, el eco efervescente de aquella canción,
diluyó, el sonido insostenible de esa maldita voz.
Desgarró, los destellos de sus ojos al mirar al sol,
escondió, odio, ira, fuego y rabia todo en su interior.

Congeló, con sus manos y sus dedos la estrella polar,
incendió, con su ira enagenada las olas del mar.
Desinfló, una a una las nubes del cielo sólo por jugar ,
liberó, cien guerreros del infierno y vienen a matar.

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