
Tenía una profesora que cada vez que hacíamos un examen nos entregaba un folio y decía, lo breve, si bueno, dos veces bueno. Y es que hay veces que no hace falta perderse en ostentaciones, requiebros ni barroquismos, la simplicidad puede convertirse a menudo en virtud y, en ocasiones, en arte.
The straight story es una película que entra por los ojos para acceder directamente al corazón, para que ese entrañable anciano que conduce su cortacesped te cale hasta los huesos y quieras ser su amigo durante lo que le quede de vida, por su bondad, por la sabiduría que la edad le ha dado, pero sobretodo, por simple y honesto.
Paisajes demoledores, fotografía asombrosa y una deliciosa banda sonora que despertaran los sentimientos mas íntimos de cada uno, dejando un poso de reonciliación con uno mismo, de reflexión personal y de admiración por la historia de un hombre aparente normal.
PD: Gracias, David Lynch
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